viernes, 12 de junio de 2020

¿Que es la inteligencia emocional?


se entiende como inteligencia emocional el conjunto de habilidades psicológicas que nos permiten, de manera razonable, expresar nuestras emociones y poder entender las de los demás. Es una forma de guiar nuestro comportamiento.

La inteligencia emocional nos puede auto motivar, nos da la capacidad de insistir ante posibles frustraciones, tener control de nuestros propios impulsos, regular nuestro estado de ánimo para facilitar la convivencia con otras personas a nivel familiar y laboral.

El saber gestionar tu inteligencia emocional, es donde se marca la diferencia con respecto a quienes avanzan felizmente en la vida, sorteando dificultades o quienes no encuentran una salida frente a una dificultad que les afecte emocionalmente.

Está demostrado que el 65% del éxito laboral se debe a un buen uso de la inteligencia emocional, no sólo contigo mismo sino con los demás aplicando la empatía, poder influir en otro o incluso poder persuadir.

Por todo ello, es de vital importancia en el ámbito laboral, saber resolver conflictos, establecer consensos, convencer a otros, reconocer las ideas de los demás, trabajar en equipo y saber expresar lo que piensas sin desaprobar lo que piensan o hacen los demás.


La importancia de la inteligencia emocional en el trabajo

La Inteligencia Emocional en el trabajo juega un rol determinante en todos los niveles de la cadena de mando.

Si se toman en cuenta las fases diseñadas para comprender el complejo concepto de este tipo de inteligencia, fácilmente se puede asociar con el Liderazgo dentro de las empresas, donde es indispensable una interacción social eficiente para lograr el máximo desempeño de un equipo.

Un líder que posea una inteligencia emocional reducida o poco notable, carecerá de la habilidad para gestionar, motivar y dirigir a los miembros de su equipo de trabajo.

No podrá verlos como seres humanos que funcionan con base en emociones, sino que, al contrario, los verá como grises peones en un tablero de ajedrez, que funcionan siempre de la misma manera, pase lo que pase, y probablemente su respuesta automática será el enojo y la ira en contra de los empleados y por supuesto, los malos resultados para la organización.


¿Como desarrollar mejor la inteligencia emocional?

•Nunca dejes de conocer tu entorno:
Cuando hace un momento señalábamos la importancia de que un directivo conozca el entorno en el que se desenvuelve, esto incluía su capacidad para reconocer los cambios que día a día se producen en él. Un buen gerente saber identificar esos pequeños giros que tienen lugar en el ambiente laboral y es capaz de transmitir la emoción más adecuada con cada uno de ellos: intensidad, seriedad, cordialidad, amabilidad, apertura y participación, entre otros.

•Fíjate en el lenguaje corporal de tus interlocutores:
Muchos directores de empresas se olvidan de que el lenguaje corporal (también llamado lenguaje no verbal) también es una expresión directa del estado emocional de una persona. Por tanto, a la hora de entablar relaciones con sus colaboradores, socios o terceras personas, será fundamental que  sepa interpretar las posturas, los gestos, las miradas, las actitudes y demás elementos corporales. Al mismo tiempo, esto exige que controle los suyos y que tenga la capacidad de emplearlos según la situación o los objetivos que persiga en cada caso.

•Desarrolla la escucha activa:
Si tu objetivo es conseguir una alta inteligencia emocional en el trabajo, no basta con abrir espacios de diálogo e interlocución. Además de ello, es imprescindible que desarrolles la escucha activa, que no es otra cosa que aquella capacidad para seguir atentamente el discurso de otros y extraer las ideas principales y los motivos que lo justifican. Escuchando a terceros también se entienden las emociones de los demás y, por ende, manejamos mejor las nuevas durante una conversación o un diálogo.

•Motivación y automotivación:
La motivación puede ser fuente directa de emociones. De hecho, es un recurso al que apelan muchos directores de empresa en determinadas circunstancias, como por ejemplo situaciones de crisis, reestructuraciones, fusiones o cambios en todos los sentidos. Sin embargo, para hacerlo es necesario que antes conozcas el clima en el que te encuentras inmerso y las emociones y sentimientos que predominan en él. Del mismo modo, este proceso debe ir acompañado de prácticas de automotivación de quien ejerce la labor de dirección y liderazgo, pues recordemos que en casi todos los casos actúan como referentes de sus colaboradores.

•Cercanía y empatía:
La inteligencia emocional es sinónimo de empatía. ¿De qué otra manera, si no es a través de una relación cercana y próxima, se pueden entender las emociones de otra persona de nuestro entorno? Esto es especialmente útil para los directivos, quienes deben enfrentarse todos los días a los retos propios de la dirección de equipos y a la necesidad de entender por qué sus colaboradores actúan como actúan y piensan como piensan. Cuanta más cercana su relación con ellos, más eficaz y productiva.

¿Como poder aplicar bien la inteligencia emocional en el ámbito laboral?

De esta manera, la influencia que tiene la Inteligencia Emocional en el trabajo sobre la capacidad del líder dentro del entorno profesional se hace evidente y se vuelve, de manera indiscutible, el factor determinante para el éxito del ejecutivo, muy por encima de otros tipos de inteligencia.

Esto principalmente por el hecho de poder interactuar de manera apropiada e inteligente con los miembros de un equipo de trabajo y con sus jefes o directores.

•Hay que saber contener las emociones en el trabajo. Debe estar por encima de las emociones la   racionabilidad.

•Si no puedes corregir tus actitudes erróneas frente al trabajo, acude a un profesional.

•Hace falta un trabajo constante para lograr un buen manejo de las emociones.

•Para sacar el estrés hay que practicar alguna actividad, física o de meditación, que te ayude a evadir emociones negativas.

5 claves de la inteligencia emocional en el trabajo

1. Conciencia de uno mismo: se trata de la capacidad de reconocer emociones personales, desencadenantes emocionales y limitaciones. En un entorno empresarial, ayudaría, por ejemplo, a identificar los primeros signos de estrés.

2. Autorregulación: es la capacidad de controlar las emociones, consiguiendo que no tengan un efecto negativo. La inteligencia emocional en el trabajo puede resultar de gran ayuda para gestionar, por ejemplo, la frustración y evitar así conflictos dentro de un departamento.

3. Motivación: se define como un impulso interno que proviene de la satisfacción personal experimentada después de un logro. Los negocios que cuentan con una plantilla motivada destacan por un mejor servicio al cliente, mayores cotas de productividad y niveles superiores de compromiso entre sus empleados.

4. Empatía: es la capacidad de reconocer, comprender y experimentar las emociones de otra persona. Su incidencia en el clima laboral es determinante para lograr una atmósfera positiva que favorece la colaboración y el trabajo en equipo.

5. Habilidades sociales: podría decirse que se trata de la capacidad de interactuar y negociar con otras personas para encontrar la mejor manera de satisfacer las necesidades de cada uno. Una vez más, la inteligencia emocional en el trabajo nos da la clave para avanzar hacia la excelencia, gracias a una mayor consistencia, respeto, asertividad en las relaciones